
Con mi compadre, teníamos que hablar de negocios. Inventar cosas, crear, crear y crear. Propusimos ir a comer alguna que otra hamburguesa por ahí, pero se nos adelantó su mujer, quien nos dijo: “tengo preparada la mechada”. Sonaba tentador. Fuimos al supermercado a comprar pan, palta, tomate y cebolla. Llegamos y la mesa estaba puesta. Sólo faltaba nuestro aporte a esta “once-comida” de negocios. La mechada, muy bien preparada, con zanahoria, cebollita y mucho juguito, realmente buena. Según ella, que la prepara sellándola, para luego incorporarla al sofrito común y corriente y después taparla con algo de caldo de carne; 40 minutos y estamos. le quedó impresionante. Bueno, terminamos con los sándwich correspondientes. Nada mejor que una mechada, tal como en el estadio, para hablar de negocios. El Liguria tiene buenas mechadas, pero son tan careros, que duele la guata después de comerla, ellos, eso sí, la sumergen en salsa de tomates. La mechada siempre viene bien.