
Llevo todo el santo día cambiándome de departamento. Que cosas para acá, otras para allá. Ya no doy más. Hoy termino si o sí. Estoy muerto de hambre y como no tengo refrigerador, tengo que comer algo por ahí. Pienso en salir y comerme un sándwich rapidito para luego ir a dormir. Llamo a mi hermana y le digo si hay algo de comer en su casa y me dice que si, que hay cerdo con arroz. Parece que no quiero mantel largo esta vez y sentarme a una mesa a comer algo. Pidamos pizza? – le dije. Ok. Fono La Leona y vamos haciendo hambre. La Leona debe ser uno de los mejores locales de pizza de nuestro país. Tradición pura. Y como yo soy un tipo tradicional, siempre pido lo mismo: familiar, mitad Oz y mitad Ornitóloga. La Oz, lleva choclo, tomate y sería. La Ornitóloga tiene pollo, pimiento y algo de crema imperceptible. La hicimos “chupete”. Estaba buenísima, como siempre. Es lo que tiene La Leona. Que siempre la pizza viene como uno quiere. Guatita llena y corazón contento para seguir con el orden de mañana.